
Tengo amig@s especiales, querid@s y entrañables. Algunos de ellos no los veo en años y sinembargo me une un cariño especial, a veces una complicidad causada por movimientos comunes de las esferas... Este es un comentario fallido de mi amiga... ella me envió su comentario por email porque se la "atragantó" la modernidad informática. Me apetece publicarlo porque me ha movido el alma... Os aseguro que es una gran mujer. Ahí va:
"En mi opinión solo hay un tiempo verbal que merezca la pena: el futuro. El pasado es deudor de la memoria y la memoria es antojadiza, sesgada, muy parcial. Hay que tener cuidado con ese tiempo verbal, es muy atractivo, es necesario, pero es taimado. El presente, sin embargo, es un tiempo verbal tenebroso. Es la muerte. El presente se muere a cada instante.Abrazamos y queremos, tenemos hijos, porque necesitamos el futuro. Y vamos al cine porque confiamos en volver del cine. Y nos escribimos porque esperamos. Y tenemos expectativas porque el futuro existe y es lo único que nos queda. Sin la expectativa de volver a besar, lo que se producirá en el futuro, los besos son tristísimos.Es más importante nuestra posición ante el futuro, ante lo que queda por hacer, que nuestras reinterpretaciones del pasado, que recreamos y acomodamos al mismo ritmo que aprendemos y añadimos nuevos puntos de vista. El pasado es la experiencia pero solo es una parte de la sabiduría. La sabiduría más importante es la que nos permite relacionarnos con el futuro con cierta calma, sin temores infundados y las dosis adecuadas de sensatez".
"En mi opinión solo hay un tiempo verbal que merezca la pena: el futuro. El pasado es deudor de la memoria y la memoria es antojadiza, sesgada, muy parcial. Hay que tener cuidado con ese tiempo verbal, es muy atractivo, es necesario, pero es taimado. El presente, sin embargo, es un tiempo verbal tenebroso. Es la muerte. El presente se muere a cada instante.Abrazamos y queremos, tenemos hijos, porque necesitamos el futuro. Y vamos al cine porque confiamos en volver del cine. Y nos escribimos porque esperamos. Y tenemos expectativas porque el futuro existe y es lo único que nos queda. Sin la expectativa de volver a besar, lo que se producirá en el futuro, los besos son tristísimos.Es más importante nuestra posición ante el futuro, ante lo que queda por hacer, que nuestras reinterpretaciones del pasado, que recreamos y acomodamos al mismo ritmo que aprendemos y añadimos nuevos puntos de vista. El pasado es la experiencia pero solo es una parte de la sabiduría. La sabiduría más importante es la que nos permite relacionarnos con el futuro con cierta calma, sin temores infundados y las dosis adecuadas de sensatez".
No hay comentarios:
Publicar un comentario