sábado, 17 de abril de 2010

Mario y Agustín



Ocurrencias que tenías,
previsiones de futuro,
creyendo que en otro tiempo,
lejano o cercano,
ella llegaría distinta.

Mario, estabas seguro,
no tenías dudas,
de que a tí,
o a cualquier otro,
esa visión del presente
llegaría distinta y con señales,
que os querría sin preguntas
y la querriais sin respuesta..

¡Ay, Mario!
Deberías haber escuchado a Agustín.
Porque nada sale
según lo previsto