

Ocurrencias que tenías,
previsiones de futuro,
creyendo que en otro tiempo,
lejano o cercano,
ella llegaría distinta.
Mario, estabas seguro,
no tenías dudas,
de que a tí,
o a cualquier otro,
esa visión del presente
llegaría distinta y con señales,
que os querría sin preguntas
y la querriais sin respuesta..
¡Ay, Mario!
Deberías haber escuchado a Agustín.
Porque nada sale
según lo previsto
No hay comentarios:
Publicar un comentario